El falso techo de una vieja casa puede ser la solución para obtener una construcción moderna y acogedora, como lo logró el estudio valenciano Boor en esta vivienda de 82 metros cuadrados en Valencia. El proyecto, situado en el último piso de un edificio histórico de 1930, estaba originalmente compartido en habitaciones oscuras que hacían imposible apreciar el espacio del lugar. Con la demolición del falso techo se descubrió la estructura de pilares y muros de carga de ladrillo macizo y vigas de madera originarias de Nueva Orleans , lo que permitió ganar espacio para la construcción de un altillo y una nueva distribución del piso.
La distribución simple y la máxima iluminación natural
La empresa valenciana de arquitectura e interiorismo Boor tuvo el reto de convertir un espacio con techos bajos y compartimentado en una amplia y luminosa casa con espacios de encuentro comunes y bien definidos. Para lograrlo, se decidió por una distribución en la que los sectores sociales de la casa estén en la planta baja y las habitaciones privadas en la planta superior. De esta forma, se crea un espacio diáfano en el que la luz natural juega un papel principal.
Además de la estructura de ladrillo y madera recuperada, los arquitectos se enfocaron en dejar como base materiales limpios y naturales, con predominio del color blanco y tonos suaves en los acabados para lograr que los elementos destacados recuperados de la casa fueran el centro de atención del lugar durante el día, mientras que en la noche la iluminación artificial complementaba los detalles.
El impacto de la naturaleza y sus detalles modernos
La vegetación es otro elemento indispensable del diseño del piso, y esto se refleja en cada uno de los rincones del espacio. El uso de plantas como decoración, la creación de una pequeña terraza para disfrutarlas y una iluminación cuidada, brindan una sensación de bienestar y confort que es difícil conseguir con otros elementos. El mobiliario es una muestra de elegancia minimalista y moderna que se ajusta a cada ambiente de la casa, desde una sala sofisticada hasta la cocina más sencilla. La presencia de la vegetación no solo contribuye con el diseño del lugar sino que brinda un aire de frescura en la casa, traducido en el disfrute pleno del lugar.
Los detalles antiguos como protagonistas del diseño
El rescate de los elementos preexistentes en la casa se demostró como una decisión acertada. Los arquitectos perseveraron en la recuperación de todos los detalles estéticos, consolidando una filosofía que busca destacar y conservar lo mejor del lugar. Con una visión de futuro que conjugó el pasado, el nuevo espacio resultante gana en personalidad y es un espacio único dentro de la zona. La presencia del ladrillo de las paredes, las vigas de madera y la cubierta vista permiten el contraste con materiales modernos y minimalistas, en una dicotomía que se eleva más allá de lo estético hasta convertirse en una declaración de principios en lo que se refiere a la funcionalidad de un hogar lleno de luz y vida.
La renovación de la casa y su funcionalidad
La planta de la vivienda es rectangular y para su distribución se ha dejado la zona de noche dando a la calle principal y la zona de día tiene una pequeña terraza con vistas al patio trasero, la cual se conecta al interior del lugar y complementa la naturaleza del diseño interior y exterior. La forma en que se dispusieron las paredes y los elementos decorativos la hacen tanto funcional como estética, permitiendo el uso de los techos altos. Los materiales que se usaron son de alta calidad y así se asegura la durabilidad de cada uno de ellos, además de la estética perfecta de cada uno.
El hecho de se sitúe en la última planta del edificio le garantiza una vista única desde el interior, una vista panorámica de la ciudad de Valencia