Dónde colocar un bonsái – La mejor ubicación

Conoce la mejor ubicación para colocar un bonsái en interiores o exteriores

by Redaccion Global

¿Aún no sabes cual es la mejor ubicación dónde colocar un bonsái?

Básicamente, un bonsái no es otra cosa que una planta cultivada en maceta , de modo que , si sigue al pie de la letra nuestros sencillos consejos y considera su ejemplar como otra planta cualquiera, lo lógico es esperar que se desarrolle bien.

En realidad, la única diferencia es que a los bonsáis hay que darles forma y que las vasijas en las cuales se cultivan suelen tener menos profundidad que las macetas corrientes .

DÓNDE UBICAR EL BONSÁI EN INTERIORES O EXTERIORES

La diferencia existente entre los bonsáis de interior y de exterior. Tanto si su bonsái pertenece a una especie resistente o semi resistente, como si se trata de una planta delicada, lo que hay que hacer es buscarle unas condiciones medioambientales lo más parecidas posible a las que disfrutaría en plena naturaleza.

La importancia de luz y sombra de un bonsái

Todas las plantas necesitan luz para que sus hojas puedan llevar a cabo la fotosíntesis, elaborando así los azúcares
imprescindibles para la vida. Si coloca una planta en un entorno demasiado oscuro, creerá que otra más alta que ella le está haciendo sombra y crecerá larguirucha y desgarbada, en un desesperado intento por estirarse hasta alcanzar de nuevo la luz. Debemos recalcar que el tipo de abono y los nutrientes ayudan a mejorar el crecimiento del bonsái.

Con el tiempo, los brotes nuevos, que serán de un verde más pálido de lo normal, morirán a causa del sobreesfuerzo y la planta madre, privada de los azúcares que habrían fabricado las hojas nuevas, morirá también de inanición.
No obstante, algunas plantas están adaptadas a la vida en los linderos del bosque, donde reina la penumbra, e incluso al propio entorno umbrío de los bosques, donde la luz resulta bastante escasa. Pero ninguna especie de bonsái pertenece a este último tipo.

Consejos para cultivar un bonsai

Ninguna planta obligada a crecer en maceta soporta el exceso de luz, ya que ésta recalentaría en exceso la vasija y con ella las raíces, que perderían eficacia, privando así a las hojas de la humedad necesaria. Éstas comenzarían a apergaminarse, secándose y enrollándose por los extremos, lo cual reduciría también su eficacia, provocando serios daños en la planta.

El peor lugar para un bonsái, sea de interior o de exterior, es cualquiera en el que el arbolito se vea privado de luz durante toda la mañana y de pronto, durante las primeras horas de la tarde, deba soportar los rayos solares con toda su crudeza. Ese contraste brutal quemaría sus hojas y acabaría provocando una total

EL BONSÁI COMO ADORNO

El bonsái, como ser vivo, debe permanecer la mayor parte del tiempo en el lugar más adecuado para su desarrollo. Pero, aunque viva, también es una escultura, y como tal, usted querrá de cuando en cuando exhibirla dentro de casa como las demás obras de arte que posee. En Japón, el espacio destinado a esta función se denomina tokanoma, y es un nicho especial de gran amplitud (a veces, ocupa todo un paño de pared).

  • Los bonsáis siempre se colocan en una mesa baja, o sobre cualquier otro soporte de madera pulida y brillante. En la pared frontal, detrás del árbol, un poco más cerca de un lateral que del centro, se cuelga un rollo de papel con una inscripción caligráfica o con un cuadro de líneas sobrias pintado con tinta y pincel. Para equilibrar la composición se añade un tercer elemento, que puede ser vegetal (gramíneas, flores silvestres o helechos) o mineral, tratándose en este caso de un suiseki, o una roca natural cuya forma escultórica evoca una montaña lejana. Tal vez usted no quiera instalar un tokanoma perfecto en su casa, pero es probable que desee convertir algún rincón tranquilo de su hogar en un remanso de paz reservado al bonsái del momento.
  • Puede exhibir dentro de casa un bonsái de exteriores siempre que no permanezca en el interior más de dos o tres días si es verano o unas pocas horas si es invierno. Si mantiene el ejemplar fuera de su entorno natural, alterará su patrón de crecimiento.

Defoliación de la planta. Por esta razón, cuando se traslada al exterior, con la llegada del buen tiempo, un arbolito delicado que ha permanecido dentro de casa durante el invierno, se le debe conceder un período de adaptación, mediante un aumento progresivo, un poco cada día, de su exposición al sol.

Bonsai de adornos

Una planta que pasa todo en invierno entre algodones se vuelve frágil y vulnerable y sus delicadas hojas difícilmente soportan la dura realidad si se la saca brutalmente a la intemperie. No sólo el sol intenso quema sus hojas, también la brisa puede hacerlo si la planta no se ha adaptado al nuevo entorno de forma gradual. Incluso un árbol que ha permanecido en el exterior, pero protegido por una lámina de polietileno, se quema si se la expone de forma demasiado brusca al aire libre.

La temperaturas adecuadas de un bonsái

Los cambios bruscos de temperatura son tan dañinos para las plantas como los cambios bruscos de la intensidad de la luz. Una planta colocada en el antepecho de la ventana soporta un calor asfixiante durante el día, pero al caer la noche, en el hueco de la ventana, la temperatura puede caer en picado hasta alcanzar un grado o dos.

Algunos cactus soportan bien estos contrastes, pero ciertamente los bonsáis no lo hacen. Intente siempre mantener una temperatura lo más constante posible y asegúrese de que, si ésta ha de cambiar, lo haga gradualmente.

Si el bonsái de interiores se coloca sobre una mesa baja más o menos a un metro de la ventana, tanto el nivel de luz como la temperatura cambiarán sin brusquedad. Mantenga el árbol alejado de cualquier fuente de calor como el radiador o el calentador de agua, por ejemplo… ¡y nunca lo coloque encima del televisor!

La humedad (recomendaciones de riego)

Como los recipientes en que crecen los bonsáis son tan poco profundos, las raíces tienen que esforzarse más de lo habitual para proveer al resto de la planta de la humedad necesaria. En los días cálidos, y sobre todo si sopla una fuerte brisa, es posible que las hojas pierdan con gran rapidez su humedad por evaporación, sin dar tiempo a las raíces para reabastecer de humedad a la planta.

Los bonsáis de exterior suelen ser menos vulnerables y en tiempo cálido y seco, sus hojas se endurecen y sus poros (estomas) se cierran. Esto reduce la pérdida de humedad, pero también ralentiza el metabolismo del arbolito. Colocando las mesitas que soportan los bonsáis sobre gravilla mojada se logra crear un microclima más húmedo, reduciendo así la pérdida de humedad de las plantas.

como cuidar un bonsai

Rociar las hojas con agua de lluvia dos o tres veces al día también es buena idea. Los arbolitos de interior se pueden disponer en bandejas llenas de grava o guijarros decorativos que se mantengan siempre húmedos. Es otra forma de crear un microclima menos seco. ¿Cuál es la mejor forma para regar un bonsái?

Las hojas agradecerán que se las rocíe bastante a menudo con agua fresca. Pero si el agua del grifo es dura (calcárea) y usted rocía las hojas con frecuencia, la cal del agua acabará formando un depósito blanquecino en el borde de las hojas y en la áspera y rugosa corteza que no reviste peligro alguno para el árbol, pero resulta antiestético y bastante difícil de retirar. Es preferible refrescar las hojas con agua filtrada o bien con agua de lluvia.

El mejor lugar ideal para airear un bonsái

Las plantas respiran como nosotros, y la calidad del aire afecta tanto a su salud como a la nuestra o la de cualquier bicho viviente. Si a un árbol de interior se le obliga a respirar un aire recalentado, viciado y lleno de humo, muere a las pocas semanas. El aire acondicionado tampoco es bueno, pero al menos renueva el oxígeno de la estancia.

Los bonsáis de exterior que crecen en zonas muy contaminadas por el tráfico intenso o la actividad industrial no sufren
menos por la polución atmosférica que sus congéneres de gran tamaño. Recoger agua de lluvia en esas zonas y regarlos o rociarlos con ella podría agravar el problema, ya que lo más probable es que también esté contaminada.

Si usted vive en una zona de estas características, obviamente no va a cambiar de residencia sólo por su bonsái, pero sí es bueno que tenga en cuenta la calidad del aire en su zona a la hora de elegir una especie u otra. A todos los árboles les gusta el aire fresco, de modo que la habitación en la que usted coloque su bonsái debe estar bien ventilada.

airear un bonsái

Deje abierta la puerta con frecuencia para que el aire se renueve, pero «¡evite ante todo las corrientes!». Una corriente de aire frío podría helar y quemar al mismo tiempo su arbolito, en algunos casos a las pocas horas. Si el aire no circula alrededor de las hojas se favorece el ataque de los hongos, como el mildiu, por ejemplo, y de algunos parásitos como la araña roja. A la altura del suelo el aire es más frío y circula peor.

Coloque su bonsái de interior sobre la mesa o el aparador (una mesita de centro puede no ser suficientemente alta). Los bonsáis de exterior deben colocarse en bancos hechos con listones, a la altura de una mesa como mínimo, para protegerlos de las babosas, de los caracoles y del gato del vecino, además de situarlos a la altura ideal para cuidarlos, inspeccionarlos o admirar su belleza. Tanto los bonsáis de interior como los de exterior deben ser protegidos del viento a toda costa.

Cuál es la mejor protección invernal de un bonsái

Cualquier árbol resistente soporta breves heladas. El crecimiento vegetativo de las coníferas no se interrumpe durante el invierno, pero sus hojas suelen estar recubiertas de sustancias céreas que las protegen del frío y reducen la pérdida de humedad.

Los árboles de hoja caducan en esa época, pero siguen necesitando agua para mantenerse vivos. Todos los árboles pierden agua a través de la corteza. Si las raíces permaneciesen demasiado tiempo heladas, dejarían de ser capaces de absorber la humedad y el arbolito podría mostrar los efectos de una prolongada sequía.

Proteccion invernal bonsai

No son las bajas temperaturas el peor enemigo del bonsái de exterior en invierno, sino el viento y la deshidratación que éste provoca. Por eso es necesario proteger los arbolitos de forma conveniente. Si son de hoja perenne, bastará con colocarlos al abrigo de un muro o valla, o en el suelo, entre dos bancos de los que suelen sostenerlos en otras épocas del año. Pero los árboles de hoja caduca, y en especial aquellos que poseen raíces crasas y carnosas, como el arce tridente y el olmo chino, pueden necesitar una mayor protección.

Un invernadero de polietileno o una simple lámina colocada adecuadamente sobre el ejemplar son ideales siempre que no se les permita recalentar en exceso el arbolito en los días soleados y se renueve el aire a diario. Como los árboles de hoja caduca no necesitan luz durante el invierno, se pueden incluso dejar en un cobertizo o garaje oscuro hasta que comiencen a hincharse las yemas.

AUMENTA EL RIESGO DE ROBO

Desgraciadamente , cada año se producen más robos de bonsáis, sobre todo en los patios de las casas. Y, también por desgracia, no hay mucho que podamos hacer para evitarlo, aparte de recurrir a las medidas de seguridad habituales.

Las compañías de seguros no cubren aún el robo de bonsáis, y muy pocos ejemplares robados logran recuperarse finalmente, ya que al ladrón se les mueren en las manos, sin darle tiempo siquiera a tratar de venderlos.

Lo único que podemos aconsejarle es que:

• No presuma jamás de su colección de bonsáis ante personas de poca confianza .
• Nunca exagere el valor material de sus bonsáis.
• A un amigo mío le robaron una noche sus mejores bonsáis, sacándolos del patio de su casa. Para animar a la policía a recuperarlos , declaró que valían diez veces más de lo que valían realmente. La cifra era tan desorbitada que el robo apareció en primera página en el periódico local. Con este truco logró, en efecto, motivar a la policía, que llegó incluso a recuperar su colección, pero también motivó a todos los ladronzuelos de la zona, causando una oleada de robos de bonsáis por todo el vecindario… ni que decir tiene que esos otros ejemplares robados a los vecinos no volvieron jamás al patio de sus dueños.

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