Huracán en el pecho
En el Caribe nos han hecho creer que vivimos en un eterno verano, como pasa, por ejemplo, en el Quijote, donde no hay temporadas y parece que el tiempo nunca cambia. Las estaciones del año no traerán nieve, ni mil tonos naranjas o explosiones de cerezos, pero traen lluvias, mariposas amarillas, sequías, polvo del Sahara y la única temporada que nos mata de miedo, la temporada de huracanes. Pero ¿qué pasa cuando la temporada no termina nunca, cuando se estaciona en cada cuerpo y ahí se queda? Este es un ensayo sobre el viento y la arena en el Puerto Rico pos María.

