Se examina la experiencia gubernamental de Nicolás Maduro y el desarrollo de iniciativas que se inscriben en el modelo neodesarrollista de corte progresista y posneoliberal. Aunque los defensores de la continuidad del proyecto bolivariano lo llamen socialista y anticapitalista, el Gobierno se caracteriza por la creciente polarización interna, por la escasez de recursos como consecuencia de la caída de los precios del petróleo y por los escandalosos casos de corrupción. Los venezolanos, sin embargo, están cada vez más claros sobre la necesidad de que los sectores en pugna se pongan de acuerdo para reestablecer la convivencia civilizada y democrática.
Artículo de Revista Global 82



