ESPAÑA Y LA REPÚBLICA DOMINICANA

by Redaccion Global

Palabras clave: Relaciones diplomáticas hispano-dominicanas, expansionismo estadounidense, rivalidad internacional, injerencia externa, Antillas, República Dominicana, siglo XIX.
Resumen
El comienzo de las relaciones diplomáticas entre España y la República Dominicana se vio afectado por las dificultades derivadas de la compleja situación política interna dominicana. La coyuntura internacional había comenzado a cambiar y ya no era posible confiar la defensa de Cuba y Puerto Rico tan sólo a la acción combinada de Francia y Gran Bretaña, como único medio de obstaculizar el expansionismo estadounidense en las Antillas. Por ello, el gobierno español siguió adelante con su plan de establecer relaciones diplomáticas con la República Dominicana, asunto que estimaba imprescindible para ejercer una influencia directa sobre el ejecutivo de Santo Domingo.

En éste artículo analizarenos desde una doble perspectiva el fenómeno migratorio dominicano, así como las causas profundas que explican dicho fenómeno, tanto desde el lugar de orígen de los inmigrantes, como desde el lugar de acogida. Explicaremos exaustivamente las relaciones que se establecen entre las diferentes naciones como consecuencia del desarrollo de una larga Época Colonial que va a ser el embrión de la inmigración dominicana actual en España. Expondremos simplificadamente el papel que juegan ambos países en nuevo organigrama mundial que va camino de hacer dezpegar una «Nueva Era» en las relaciones internacionales, caracterizada por la supuesta supresión de las barreras que hemos creado los hombres para la construcción del «antiguo» modelo de los Estados-nación. Un modelo que en gran parte del mundo se realizó a la fuerza, de aquí que sus consecuencias de dejen sentir en la actualidad en forma de nacionalismos, donde prácticamente sin excepción, todos los países del mundo intentan tomar posiciones para salir con ventaja desde la parrilla de salida de esta carrera que promete ser emocionante.

La Globalización, que se vende como un sistema perfecto, si lo miramos con lupa, deja mucho que desear; ya que perjudica a los pobres en la mayoría de las ocaciones. Ésta que parece haber sido creada para homogeneizar a la humanidad, crea fuerzas que se contraponen, en un mundo que gira a distintas velocidades.Como todos sabemos, las principales diferencias entre los estados, se deben a la desigual distribución de los recursos del planeta, que se agrandan cada vez más debido al desarrollo de una economía deshumanizada que se rige por las leyes del máximo beneficio. Intentaremos indagar en el papel que deben de jugar tanto los países ricos, con una evolución demográfica en fase de envejecimiento, así como los países pobres cuyas condiciones socioeconómicas no les permiten absorber el rápido crecimiento causado por el retraso de su Transición Demográfica.

Intentaremos ver que papel deben desempeñar las organizaciones supranacionales en el nuevo sistema que estamos creando. Éstas tendrían, sin lugar a dudas, que cambiar el rol que han venido desempeñando desde su creación, ya que el mundo ha cambiado y con él, la división del mundo en bloques. No es un tema fácil de resolver puesto que los hombres somos seres muy complejos, de aquí que hagamos una exposición detallada de la evolución de la economía y de la demografía, ya que ambos temas son básicos en la evolución del fenómeno migratorio, relacionados con la desigual distribución de los recursos.

Por problema de espacio, nos centraremos en las migraciones dominicanas, destacando las causas que han convertido a España en uno de los países atractivos para este colectivo, y para la inmigración en general. La inmigración dominicana en España, particularmente, es un tipo de inmigración reciente, poco estudiada y con un crecimiento progresivo. Podremos comprovar el estereotipo de la población dominicana residente en España y su estrecha vinculación con la actividad del servicio doméstico. Conoceremos las razones que provocan el incremento de la comunidad, y trataremos de predecir basándonos en la situación actual, la evolución futura de la inmigración dominicana en España. A una escala más detallada, estudiaremos la distribución de la Comunidad Dominicana en la ciudad de Barcelona y la relación de ésta con el precio de la vivienda.

Para poder tener una visión completa de este flujo migratorio, vamos a realizar un estudio sintético de la situación socioeconómica que vive el país de origen, ya que sólo de esta manera podremos entender las causas que provocan que mucha gente inicie el incierto camino de la emigración. Al igual que muchos otros inmigrantes, la inmigración dominicana comienza a llegar a España a principios de los ochenta, cuando la Democracia y el desarrollo económico español se asientan. Se trata de un flujo migratrorio de carácter económico en un primer momento, que luego se transforma en un flujo psicológico-económico relacionado directamente con el deterioro de las condiciones socioeconómicas que vive la República Dominicana en los últimos veinte años.Lo poco que se conoce en España de este pequeño país caribeño, se resume en cuatro palabras: playas, pobreza, ron y merengue. Poco se sabe en España de la magnitud de ésta inmigración, sobre su procedencia, sobre su asentamiento, los factores condicionantes que provocan la migración o sus características sociodemográficas.Dos son los objetivos que perseguimos con este artículo. El objetivo principal, es ayudar en la medida de lo posible al conocimiento de esta cominidad para facilitar una mejor integración en la sociedad española. El segundo objetivo, es que la inmigración, en general, sea tema de políticas públicas socialmente justas y racionales, es decir, elevarlo a la categoría de Asunto de Estado o de interés nacional.

Evolución de las migraciones dominicanas en España

En el proceso migratorio dominicano podemos establecer dos grandes períodos bién diferenciados. El primero comienza desde el descubrimiento de la isla el 5 de dicciembre de 1492 hasta la caída del régimen de Trujillo en 1961. Durante todo éste largo período el proceso dominante fue la inmigración. El segundo período comienza con la caída del régimen en 1961 y llega hasta nuestros días. Este período se caracteriza por la emigración desde la República Dominicana hacia el exterior y por los movimientos en el interior del país (éxodo rural). Hasta este último momento la emigración en dominicana había afectado sobre todo a exiliados políticos y a un reducido número de dominicanos.

La inmigración dominicana en España está directamente relacionada con la historia colonial española. Desde la independencia del país en 1844, los dominicanos o hispano-dominicanos viajaban a la «madre patria» con el objetivo de residir temporalmente o permanentemente en ella; debido a las vinculaciones económicas, socioculturales y familiares que unen ambos países desde finales del siglo XV. Este pequeño flujo estaba formado básicamente por personas de clases acomodadas (hombres de negocios, estudiantes, primeros turístas, exiliados políticos y familiares de emigrantes españoles en República Dominicana. A mediado del siglo XX , y sobre todo, desde la década de los cincuenta, el número se elevaría lentamente hasta situarse por encima del centenar de personas, motivado por el estrechamiento de las relaciones entre ambos países (mayor presencia diplomática y estudiantes), la llegada de algunos refugiados políticos disconformes con el régimen de Trujillo, y por el retorno de algunas familias mixtas hispano-dominicanas surgidas del proceso de emigración hacia República Dominicana. Toda ésta primera etapa se caracteriza por una lenta emigración hacia España, de aquí que le demos el nombre de «goteo migratorio». Este «goteo migratorio» se mantiene durante la primera década de los años sesenta, aunque con una ligera tendencia alcista a partir del asesinato de Trujillo (30 de mayo de 1961) y el desmoronamiento de su régimen (noviembre de 1961) momento en que se redujeron los férreos controles establecidos para la salida de los dominicanos.

A mediado de la década de los sesenta, y en relación con el desarrollo de la Guerra Civil que tuvo lugar en Santo Domingo desde finales de abril hasta principios de septiembre de 1965 y sus posteriores consecuencias, se incrementa el número de residentes hasta 664 en 1970 (Anuario Estadístico de España, 1956-1994). Como resultado de ello y de la situación caótica e insegura que vive el país durante los años inmediatamente posteriores al fin de la dictudura (golpes se estado, cambios de gobierno, huelgas,etc) el número de dominicanos en España se incrementa progresivamente, pasando de algo más de un centenar a finales de 1961, a unos 500 al estallar la Revolución de Abril de 1965. El miedo a las consecuencias de la guerra, la disconformidad con el nuevo régimen político surgido de la contienda civil, así como los cambios que empiezan a operarse en la sociedad española (tímida apertura política, desarrollo económico) parecen ser los factores que estimularon, sobre todo a estudiantes e intelectuales criollos y algunas familias mixtas ligadas al éxito republicano y al mundo empresarial, a fijar su residencia, al menos temporalmente en España.

Entre 1968 y 1978, coincidiendo con el desarrollo económico que experimenta la República Dominicana durante el primer gobierno constitucional de Joaquin Balaguer (los denominados Doce años 1966-1978), el flujo de dominicanos se mantiene. Los descensos que se observan durante este período se deben a que muchos dominicanos obtienen la nacionalidad española, por lo que no cuentan en las estadísticas oficiales; ya que según la ley se consideran extranjeros a los que carezcan de la nacionalidad española (Ley Orgánica 8/2000). A partir de 1979 se produce un nuevo incremento del número de dominicanos, rebasándose en 1980 con 775 residentes, la cuota máxima anterior registrada en 1967. Antes de la década de los ochenta el número de dominicanos que emigraba a España puede considerarse irrelevante. La inmigración dominicana hacia España fue hasta mediado de los ochenta muy escasa, caracterizada por lo que se llama el «goteo migratorio». No será hasta mediado de los ochenta, cuando la inmigración dominicana en España pasa a convertirse en un flujo importante digno de tener en cuenta por los dos países, alcanzando sus cuotas relativas más elevadas entre el 1988 y 1993.

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